8.25.2006
8.15.2006
...todo parece ir conforme a lo planeado (¿planeado?): el regreso a la universidad, un trabajo estable, libros por leer, páginas por escribir, gente por conocer, calles por andar... mas me resulta difícil, muy difícil, tener fe... creer en algo, en alguien... a alguien. Es terrible pensar que todo es apariencia, vivir en/de/para la incredulidad... La desesperanza gana terreno aunque todo lo que pudiera resultar atractivo está al alcance de la mano. Están aquí las ganas de renunciar a todo, de dormir, sólo dormir..., arrullarme en mi propia respiración y así, de a poquito, dejar que el latido pierda intensidad...
8.09.2006
7.25.2006
6.07.2006
El lunes estuve en la ciudad donde nací... es pequeña, atemporal. Después de una charla con la joven de hermosos labios, hice un alto en El Baratillo, una de las muchas plazuelas de Guanajuato. Ahí descubrí en el plumaje gris de las palomas que aún existen seres del tiempo de las hadas: los delata el sol y el movimiento casi aritmético de estas aves... ¿puede deberse a algo más el color tornasolado que escapa del gris de las palomas, del negro intenso del plumaje de los urracos? Quiero pensar que esos destellos son de las hadas que han logrado acompañarños hasta ahora, que así viven en las ciudades, cerca del humano...
5.20.2006
3.29.2006
2.18.2006
12 de febrero: la ciudad es humedad, frío... nuestros pasos, nuestras palabras, el café, la cerveza y algunos libros... tibias sus manos; fríos los cuerpos... Al final... como fue antes de esa ciudad, como fue sobre los túneles... ahora, bajo la lluvia, la niebla y el frío intenso de una ciudad que ya no nos es ajena... Al final, silencio.
2.09.2006
Hace tres meses que las paredes de mi casa son diferentes, más altas, más frías... sombrías, tiene muchas cicatrices. Hace tres semanas, casi, que Méndigo, mi gato, pone a prueba mi paciencia y mi ingenio... hace ocho días que cumplí 32 años... hace casi cinco años que nadie espera por mí, que nadie calienta mi cama, que no comparto una hora para comer... la soledad, a veces, sólo a veces, agobia. Agobia cuando Nela se ausenta, cuando EtaCar llama para decir que necesita verme, cuando J pregunta por mí... y sólo me quedan las letras... siempre ellas...
12.20.2005
11.21.2005
11.07.2005
...el silencio como respuesta a quien pregunta qué pienso, qué siento... los ojos pierden brillo, las manos movimiento... ceder al frío de la ciudad, a las calles solitarias... Contemplar cómo se desvanecen sueños, cómo parimos proyectos. El ruido atrás, delante... sin lugar... releer andanzas y sentir que soy el silencio, la nada...
10.16.2005
Dejar que el pasado te detenga, culpar a los demás de tus indecisiones... correr, hacer como que nada de lo que dices es intencional, parecer la candidez encarnada... pero no, no creo en las promesas, me asombra que a la vuelta de los años vengas a decir que todo puede recomenzar... no creo ya en las vueltas, en los retornos, en el eterno recomenzar. No creo que hayas dejado de culparme... y ahora estoy enamorado de las palabras, me asomo a ver su interior, las acaricio entre mis labios, siento cómo se mueven mis músculos cuando las pronuncio, cuando las evoco... juegan con mis labios, me seducen... y en ellas, en esas palabras, no existe tu nombre
9.25.2005
Dos llagas en la laringe, dice el especialista. Y me ordena consumir medicina cara, fuerte... que no me preocupe, que cicatrizarán rápido... pero hay que hacer análisis y programar una cirugía y no pienso en eso más que para justificar dos días de ausencia en mi trabajo... no ocupa parte importante de mi tiempo. Sí, tuve mucha fiebre, transpiré demasiado... los libros y las ganas de estar con Nela me ayudaron. Nela, siempre Nela, y la imaginación, la ilusión, el delirio transformado en palabras, rompiendo la uniformidad aparente de la hoja en blanco. Ya es lunes, y la UNAM me espera.
8.11.2005
Mudanza*
A fuerza de mudarme
he aprendido a no pegar
los muebles a los muros,
a no clavar muy hondo,
a atornillar lo justo.
He aprendido a respetar las huellas
de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura,
una pequeña ménsula
que dejo en su lugara
unque me estorben.
Algunas manchas las heredo
sin limpiarlas,
entro en la nueva casa
tratando de entender,
viendo por dónde habré de irme.
Dejo que la mudanzase disuelva como una fiebre,
como una costra que cae,
no quiero hacer ruido.
Porque los viejos inquilinos
nunca mueren.
Cuando nos vamos,
cuando dejamos otra vez
los muros como los tuvimos,
siempre queda algún clavo
de ellos en un rincón
o un estropicio
que no supimos resolver.
*Fabio Morábito
A fuerza de mudarme
he aprendido a no pegar
los muebles a los muros,
a no clavar muy hondo,
a atornillar lo justo.
He aprendido a respetar las huellas
de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura,
una pequeña ménsula
que dejo en su lugara
unque me estorben.
Algunas manchas las heredo
sin limpiarlas,
entro en la nueva casa
tratando de entender,
viendo por dónde habré de irme.
Dejo que la mudanzase disuelva como una fiebre,
como una costra que cae,
no quiero hacer ruido.
Porque los viejos inquilinos
nunca mueren.
Cuando nos vamos,
cuando dejamos otra vez
los muros como los tuvimos,
siempre queda algún clavo
de ellos en un rincón
o un estropicio
que no supimos resolver.
*Fabio Morábito
6.03.2005
3.31.2005
Para banqueros, economistas, empresarios, gobiernos y similares, el primer trimestre es clave de lo que vendrá el resto del año... cruzan datos, hacen encuestas, calculan cifras, posibilidades reales e imaginarias... y así, al fin videntes modernos, deciden a dónde llevar su dinero... Agoniza el primer trimestre de 2005 y no sé cómo comenzar mi balance: nuestros labios nada tienen ya qué ofrecerse, ya no sonríen; los besos no nos pertenecen más..., y la lengua en que me habla me resulta extranjera. A punto estoy de emprender otra mudanza
(A fuerza de mudarme// he aprendido a no pegar //los muebles en los muros, // a no clavar muy hondo, // a atornillar sólo lo justo. // He aprendido a respetar las huellas // de los viejos inquilinos (...) // Algunas manchas las heredo sin limpiarlas // entro en la nueva casa tratando de entender // es más// viendo por dónde habré de irme*)
En esta ocasión sí me duele dejar la ciudad, la casa donde he vivido apenas año y medio (y que es la paterna) y no sé de dónde viene ese dolor, esa forma de agonía... ¿acaso temor? De ser temor, ¿será como el que lleva a los adinerados a calcular rendimientos o pérdidas por trimestre? ¿En qué baúl metí las ganas de conocer otras ciudades, más allá de la nimia percepción del turista...? Ya no me convence la idea aquella de que todo regreso es también una forma de irse; no me conmueven sus lágrimas, me conmueve mi incapacidad para amar, para estar con ella; para renunciar a mi eterna partida... pero... entonces ¿por qué dudo en levar anclas y dejar que el viento hinche las velas? ¿Dónde el arrojo que otros han llamado no ser consciente?
(A fuerza de mudarme// he aprendido a no pegar //los muebles en los muros, // a no clavar muy hondo, // a atornillar sólo lo justo. // He aprendido a respetar las huellas // de los viejos inquilinos (...) // Algunas manchas las heredo sin limpiarlas // entro en la nueva casa tratando de entender // es más// viendo por dónde habré de irme*)
En esta ocasión sí me duele dejar la ciudad, la casa donde he vivido apenas año y medio (y que es la paterna) y no sé de dónde viene ese dolor, esa forma de agonía... ¿acaso temor? De ser temor, ¿será como el que lleva a los adinerados a calcular rendimientos o pérdidas por trimestre? ¿En qué baúl metí las ganas de conocer otras ciudades, más allá de la nimia percepción del turista...? Ya no me convence la idea aquella de que todo regreso es también una forma de irse; no me conmueven sus lágrimas, me conmueve mi incapacidad para amar, para estar con ella; para renunciar a mi eterna partida... pero... entonces ¿por qué dudo en levar anclas y dejar que el viento hinche las velas? ¿Dónde el arrojo que otros han llamado no ser consciente?
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