2.05.2010


Jueves 4 de febrero. Al regreso del trabajo encuentro a la noche y a la humedad instaladas en mi habitación... entraron por el balcón y decidieron esperar(me). Hoy, al menos, dormiré con su caricia, que se antoja eterna, insaciable.
La espera M., ha sido larga...: renuncio a forjar una vida, al ruido ensordecedor del latido, a vivir la esperanza, a creer en el eterno retorno. Renuncio a creer que es conveniente estar vivo y secuestrar sangre en mis venas. Hoy quiero abrirlas y liberarla, dejarla correr al sol, al viento, a la tierra... que se entere del inconveniente de estar vivo, que su fluir no siempre da placer. Algo, alguien, devora todos los días las entrañas de la Humanidad y nadie se conmueve. Nadie, Prometeo, escucha tu lamento...
M, ven... te he esperado desde el segundo en que fui parido, con un poco de humedad, en la oscuridad... ¿a dónde habrás de llevarme?

1 comentario:

  1. Saludos Isra, un abrazo mano, sigo leyendo, que te vaya muy chingón y que tu viaje a Itaca sea lleno de sorpresas, estamos en contacto!

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