3.29.2006
2.18.2006
2.09.2006
12.20.2005
11.21.2005
11.07.2005
...el silencio como respuesta a quien pregunta qué pienso, qué siento... los ojos pierden brillo, las manos movimiento... ceder al frío de la ciudad, a las calles solitarias... Contemplar cómo se desvanecen sueños, cómo parimos proyectos. El ruido atrás, delante... sin lugar... releer andanzas y sentir que soy el silencio, la nada...
10.16.2005
9.25.2005
8.11.2005
A fuerza de mudarme
he aprendido a no pegar
los muebles a los muros,
a no clavar muy hondo,
a atornillar lo justo.
He aprendido a respetar las huellas
de los viejos inquilinos: un clavo, una moldura,
una pequeña ménsula
que dejo en su lugara
unque me estorben.
Algunas manchas las heredo
sin limpiarlas,
entro en la nueva casa
tratando de entender,
viendo por dónde habré de irme.
Dejo que la mudanzase disuelva como una fiebre,
como una costra que cae,
no quiero hacer ruido.
Porque los viejos inquilinos
nunca mueren.
Cuando nos vamos,
cuando dejamos otra vez
los muros como los tuvimos,
siempre queda algún clavo
de ellos en un rincón
o un estropicio
que no supimos resolver.
*Fabio Morábito
6.03.2005
3.31.2005
(A fuerza de mudarme// he aprendido a no pegar //los muebles en los muros, // a no clavar muy hondo, // a atornillar sólo lo justo. // He aprendido a respetar las huellas // de los viejos inquilinos (...) // Algunas manchas las heredo sin limpiarlas // entro en la nueva casa tratando de entender // es más// viendo por dónde habré de irme*)
En esta ocasión sí me duele dejar la ciudad, la casa donde he vivido apenas año y medio (y que es la paterna) y no sé de dónde viene ese dolor, esa forma de agonía... ¿acaso temor? De ser temor, ¿será como el que lleva a los adinerados a calcular rendimientos o pérdidas por trimestre? ¿En qué baúl metí las ganas de conocer otras ciudades, más allá de la nimia percepción del turista...? Ya no me convence la idea aquella de que todo regreso es también una forma de irse; no me conmueven sus lágrimas, me conmueve mi incapacidad para amar, para estar con ella; para renunciar a mi eterna partida... pero... entonces ¿por qué dudo en levar anclas y dejar que el viento hinche las velas? ¿Dónde el arrojo que otros han llamado no ser consciente?
3.21.2005
Siete días después regreso a este espacio... música de Mertens, vino, Kavafis, Ulises, regresos, huídas, palabras, voces, oscuridad, sonidos breves, deseo... pero no fue ella, no la deseada... ni su imagen ni su sombra. Vino de Alemania y no se le parece... seis días y se fue... ella aún está en esta ciudad y no levanta su teléfono para llamar, para decir te amo. Lee en esta ciudad, camina en estas calles con lluvia, sin lluvia... en este café comparte una charla. Con la lluvia rinde homenaje a Hölderlin y lo lleva bajo el brazo... Ella Hölderlin; ella, Hölderlin, la lluvia, la ciudad, Carreto, y la certeza de que algo se fragmenta... Ella y su morral... sus
morrales... voz de niño adolescente... la observo desde las páginas de Rilke, desde mi deseo... desde mis propias páginas... y se fue otro mes... y
quedan menos días para que parta a una ciudad que es toda humedad, bruma, niebla, café... una parte de mí...
3.12.2005

TODOS CUANTOS TE BUSCAN TE TIENTAN
Todos cuantos te buscan te tientan.
Y quienes te encuentran te atan
al gesto ya la imagen.
Yo en cambio quiero comprenderte
como te comprende la tierra;
con mi madurar
madura tu reino.
No quiero de ti vanidad alguna
que te demuestre.
Sé que el tiempo
no se llama como tú.
No hagas por mí milagros.
Da la razón a tus leyes
que de generación en generación
se tornan más visibles.
(Rilke)
3.09.2005
Ganas de no estar
Annnnnnggggggggggggg anggggggggg angggg anggg angggg anggggggggggggggggg angggggggggg angggggggggggg angggggggggggggggg AN-GUS-TIA!!!!!!!!!!!!!
es esta una palabra que, en sí misma, que si se pronuncia, causa angustia. Annnnnnnguuuuuuuuuusssssssssssstiaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!
3.08.2005

Cuántos años se requieren para perder la esperanza..., para desear no vivir, para despreciar la propia condición de humano... ¿cuánto? Y si la esperanza nada tuviera que ver con el tiempo... y si el tiempo... Ojalá, padre, pueda despertar algun día con una mínima certeza... Ojalá ese despertar no sea la muerte misma...
Y si se quedara...
Dónde estaré cuando haya partido hacia la ciudad, hacia los árboles de tronco blanco y enormes hojas; a la humedad, a la neblina, a la lluvia... al placer de vivir... Temo no salir más de esta ciudad, de esta enorme ratonera; temo creer en eso que llaman felicidad... y me alegra verla, sentirla, oírla... dejarla que me dé un poco de su ser... de su sentir. Sí, se irá...
